La crisis golpea la mesa: frutas y verduras desaparecen del carrito de compras.
Desde Salta hasta Mendoza, cooperativas y comerciantes reportan caídas de hasta 50% en las ventas. La retracción del consumo frutihortícola refleja el deterioro del poder adquisitivo de las familias del país.
El panorama que se repite en los principales mercados frutihortícolas del Interior es desalentador. En Salta, la Cooperativa Cofruthos registra una caída del 50% en sus ventas, mientras que comerciantes se ven obligados a suplantar mercadería por debajo del costo para evitar pérdidas totales.
En Rosario, el principal mercado de productores de la ciudad mide una merma similar según sus propias estimaciones, un 50% y hasta un cachito más y los puestos lucen casi vacíos.
En Chaco, la Cooperativa Frutihortícola advierte una retracción del 40%, y en Mendoza, aunque los precios cedieron en las últimas semanas, las familias continúan llevando cada vez menos cantidad de productos a sus hogares.
Lejos de ser un problema localizado en una sola región, la crisis del consumo frutihortícola atraviesa el país de punta a punta, revelando una realidad incómoda: el deterioro del poder adquisitivo de los argentinos está transformando los hábitos de consumo básicos. Frutas y verduras, consideradas bienes esenciales para la nutrición, están desapareciendo progresivamente de la mesa de millones de familias. En nuestras provincias donde la actividad frutihortícola es relevante, esta contracción representa una crisis que afecta tanto a productores como a consumidores.
La situación plantea interrogantes profundos sobre las prioridades de consumo en contextos de crisis económica. Cuando las familias ven reducido su poder de compra, los alimentos frescos más caros y perecederos ceden ante opciones más accesibles, generalmente ultraprocesadas. Esta dinámica genera un círculo vicioso: menor demanda presiona los precios a la baja, pero los comerciantes no pueden sostener márgenes tan ajustados, por lo que descartan mercadería o la ofrecen a bajo costo. Mientras tanto, el productor frutihortícola del Interior, la columna vertebral de la cadena se ve menguar sus ingresos sin perspectivas claras de recuperación.




