Sáenz exige que la reactivación ferroviaria del norte sea obligatoria en la licitación del Belgrano Cargas
El gobernador salteño pidió a Nación que las obras de los ramales C-14 y C-15 dejen de ser una promesa y se conviertan en condición de pliego. Su frase "el federalismo es progreso" resume un reclamo histórico de las economías regionales del norte argentino.
Gustavo Sáenz volvió a poner sobre la mesa un reclamo que para Salta y el norte argentino no es nuevo, pero que cada vez se vuelve más urgente: que las obras de recuperación y mejora de los ramales C-14 y C-15 del Belgrano Cargas dejen de depender de la voluntad política de turno y queden establecidas como una obligación concreta dentro de los pliegos de licitación nacional. No se trata de un pedido menor ni de un capricho provincial: hablamos de la columna vertebral del transporte de cargas que conecta la producción del norte con los puertos y los mercados del país.
El fundamento del reclamo es contundente y conocido por quienes viven y producen en esta región: sin trenes en condiciones, el costo de sacar la producción sea soja, poroto, maíz o cualquier otro cultivo de las economías regionales se encarece de manera dramática frente a zonas del país que sí cuentan con infraestructura ferroviaria competitiva. Esa diferencia no es abstracta, la paga el productor chico y mediano, se traslada al precio final y termina golpeando el bolsillo de cada familia salteña y norteña que ve cómo su trabajo vale menos solo por el lugar donde nació.
Lo que advierte Sáenz tiene una lectura social que va más allá de los rieles: la falta de infraestructura ferroviaria no solo limita el desarrollo productivo, también profundiza una desigualdad territorial que el norte argentino arrastra desde hace décadas. Mientras otras regiones del país cuentan con corredores logísticos modernos y eficientes, Salta, Jujuy y el resto del NOA siguen dependiendo de rutas en mal estado o de trenes que llevan años esperando una inversión real. Para el productor rural, el trabajador de una cooperativa agrícola o el empleado de una pyme que depende del movimiento de cargas, esta no es una discusión técnica: es la diferencia entre poder sostener una fuente de trabajo o perderla.
La frase el federalismo es progreso funciona como síntesis política del planteo, pero también como un llamado de atención: un país que concentra infraestructura en pocas regiones no puede hablar de desarrollo equitativo. Que las obras del C-14 y C-15 queden incluidas de manera obligatoria en la licitación sería, en los hechos, garantizar previsibilidad para quienes invierten, producen y trabajan en el norte, y no dejar su futuro productivo sujeto a cambios de gestión o prioridades que históricamente han mirado hacia otro lado. El reclamo de Sáenz interpela directamente al Gobierno nacional, pero también pone en agenda una pregunta de fondo que excede a Salta: ¿hasta cuándo el desarrollo del interior seguirá siendo una promesa postergada?




