Israel eligió este martes a los 120 integrantes de la Knesset en la primera elección parlamentaria desde el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. El primer ministro Benjamin Netanyahu busca un nuevo mandato mientras enfrenta tres causas judiciales por corrupción en su país y una orden de detención de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y de lesa humanidad en Gaza.
Netanyahu, de 77 años y con 19 acumulados al frente del gobierno israelí en distintos períodos, se presenta junto a sus socios de siempre: la derecha religiosa de Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich y los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá. Del otro lado, el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, de 66 años, lidera una coalición que integran los también exprimeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid, el nacionalista Avigdor Lieberman y el exgeneral Yair Golan.
Netanyahu no solo se juega su supervivencia política sino que considera que, si no conduce los destinos de Israel, tarde o temprano va a terminar preso.El eje de campaña de Netanyahu fue terminar el trabajo contra Irán, iniciado el año pasado con los operativos conjuntos con Estados Unidos Rising Lion y Midnight Hammer. El primer ministro llegó a advertir en redes sociales sobre un posible segundo holocausto si no resultaba reelecto, mientras Eisenkot lo acusó de usar la amenaza iraní según la conveniencia electoral, ya que seis meses atrás había dicho que Irán ya no representaba un peligro existencial.
Por qué Netanyahu se juega tanto en esta elección
La pulseada excede lo político: Netanyahu no solo se juega su supervivencia política sino que considera que, si no conduce los destinos de Israel, tarde o temprano va a terminar preso. El primer ministro cree que solo desde el poder puede frenar una comisión investigadora sobre las fallas de seguridad que permitieron la masacre del 7 de octubre, en la que murieron 1200 personas y 251 fueron secuestradas.
Esa comisión de investigación es, de hecho, la principal promesa de campaña de Eisenkot, que además plantea desarmar la estructura militar y de gobierno de Hamas en Gaza en un plazo de 18 meses. Donald Trump respaldó públicamente a Netanyahu en más de una oportunidad a través de Truth Social y X, calificándolo de líder fuerte, valiente y brillante, este apoyo tuvo escasa influencia entre los votantes.
La jornada estuvo marcada por una participación récord: según La Nación, con datos de las agencias AFP, ANSA y Reuters, a las 14 horas había votado el 44,9% del padrón, el porcentaje más alto desde 1973, y hacia las 18 esa cifra trepó a casi el 67%. También hubo denuncias cruzadas: Netanyahu acusó a dirigentes de un partido árabe de intentar robar las elecciones tras el arresto de tres personas con sobres de dinero, mientras el partido de Eisenkot denunció nueve incidentes con boletas dañadas o faltantes y habló de un posible sabotaje sistemático. La autoridad electoral calificó ambos episodios como aislados y dijo que las irregularidades reportadas fueron menores que en comicios anteriores.
Ni Netanyahu ni Eisenkot aparecen, según las encuestas citadas por los tres medios, en condiciones de reunir los 61 escaños necesarios para formar gobierno en soledad. Eso deja en una posición decisiva a los partidos de mayoría árabe, Ra'am y la Lista Conjunta, que sumarían unas 14 bancas y que tanto el oficialismo como buena parte de la oposición se niegan a integrar de manera formal a sus coaliciones.
Desde 3873 Noticias vamos a seguir esta elección porque define, otra vez, si alguien le pone un límite político a la guerra en Gaza, donde las autoridades sanitarias contabilizan más de 74.000 muertos, y porque todavía no está claro ni quién va a gobernar Israel ni qué pasará con las causas judiciales que persiguen a Netanyahu.