La directora rural había denunciado el abandono de su escuela semanas antes de desaparecer, y su hijo cuestiona que la Fiscalía descarte esa pista.
El cuerpo de Nancy Godoy apareció el miércoles 28 de octubre semisumergido en un potrero del paraje El Malezal, en Esquina, Corrientes, a solo 2,5 kilómetros de la escuela rural donde trabajaba como directora suplente. Pasaron 21 días desde que nadie volvió a saber de ella. La causa ya tiene cinco detenidos y un juez de Garantías que ordenó la prisión preventiva para todos.
El caso toca de cerca algo que se vive también en el norte salteño: docentes que viajan solas a escuelas rurales alejadas, en parajes donde no siempre hay señal ni ayuda cerca, y que además tienen que pelear por años para que arreglen un techo, un baño o un banco roto. Godoy había denunciado en agosto ante el Consejo General de Educación de Corrientes el estado de abandono de la Escuela N°626: bancos rotos, baños obstruidos, libros mojados. Esa misma noche de queja por la escuela fue, según todo lo que se sabe, su último contacto con la familia.
El miércoles 7 de octubre a las 20.45 Godoy le mandó un audio a su nuera Alejandra, otra vez protestando por el estado del edificio. Después, silencio. La denuncia por su desaparición recién se hizo el jueves 15 de octubre, ocho días más tarde, cuando sus hijos dieron aviso. Desde ese momento se armó un operativo grande para la zona: unos 100 efectivos, drones y dos helicópteros rastrillando el campo alrededor de la escuela.
El principal acusado es Ireneo Zarza, capataz de la zona, imputado junto a Nahuel Rojas y Felipe Dionisio Sandoval por femicidio. Rosa Leguizamón quedó imputada por homicidio simple y Ernesto Ezequiel Bordón por falso testimonio. Cerca de la tapera donde pernoctaba Zarza, a 150 metros de la escuela, encontraron prendas quemadas que ahora se peritan para buscar rastros de ADN. En la casa de Leguizamón secuestraron una campera negra y alpargatas que podrían haber sido de Godoy, y en la de Bordón, cuatro cuchillos, una camisa y una bombacha de campo con manchas rojizas. Junto al cuerpo apareció además un bolso con pertenencias que todavía están pendientes de reconocimiento.
El fiscal de la causa, Javier Gustavo Mosquera, no descarta que haya existido un ataque sexual antes del crimen. No descartamos que se pueda tratar de un abuso sexual seguido de femicidio. Es una hipótesis, dijo. Pero Adán, uno de los hijos de la docente, salió a cuestionar esa línea de investigación: sostiene que la Fiscalía nunca se comunicó con la familia y que armó esa hipótesis sin un hecho concreto que la respalde.
La otra hipótesis que pone la familia
Adán fue más allá y apuntó a un posible móvil distinto, ligado a denuncias previas de su madre sobre manejo irregular de fondos en la escuela. Mencionó al exdirector Norberto Gamarra y habló de personal que cobraba sueldos de mantenimiento sin cumplir esa tarea. Es una versión que todavía no tiene reflejo en la causa judicial ni respuesta pública del propio Gamarra, y que las fuentes consultadas presentan como una hipótesis de la familia, no como un hecho probado.
Por el lado de las defensas, el abogado de Bordón, Norberto Codazzi, cuestionó la declaración de su cliente sobre el cuerpo arrojado a un bañado: dice que se la arrancaron bajo presión y maltrato, y que por eso no debería tener valor en el expediente. Mientras tanto, los cinco siguen presos en prisión preventiva a la espera de los resultados de ADN y de la autopsia, que todavía no se conocen.
Desde 3873 Noticias nos interesa seguir este caso no solo por lo que pasó con Nancy Godoy, sino por lo que expone sobre las escuelas rurales: una docente denunció el estado de un edificio meses antes de morir, y esa denuncia hoy aparece como una pista posible que la propia familia reclama que se investigue a fondo. En el norte salteño, donde también hay maestras y maestros que reclaman por escuelas rurales sin respuesta, vale la pena preguntarse qué pasa con esos reclamos antes de que se conviertan, como en Corrientes, en una pregunta sin respuesta después de una tragedia.