El norte vuelve a pedir por el tren: empresarios salteños exigen que el Belgrano Cargas no dependa de la buena voluntad de la licitación

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La Mesa Empresaria y Productiva de Salta reclamó que la recuperación de los ramales C14 y C15 sea obligatoria en el pliego de licitación del Belgrano Cargas, y no una simple opción de inversión que puede quedar en la nada.

Otra vez el tren como síntoma. Lo que para Buenos Aires puede sonar a un tecnicismo ferroviario si un ramal entra como obligación o como opción de inversión en un pliego licitatorio para Salta es, directamente, una cuestión de supervivencia productiva. La Mesa Empresaria y Productiva de la provincia salió a marcar la cancha: pidió formalmente que la recuperación de los ramales C14 y C15 del Belgrano Cargas deje de ser una posibilidad eventual y se convierta en una condición ineludible para quien se quede con la concesión. La diferencia no es menor: una opción puede no ejecutarse nunca: una obligación, sí o sí, obliga a invertir.

El reclamo tiene nombre y apellido en la vida cotidiana de miles de familias del norte argentino. Cuando el sector empresario advierte que el tren es clave para la minería, el agro y la industria, no está hablando en abstracto: está hablando de puestos de trabajo en pueblos que dependen de esas cadenas productivas, de productores que hoy pagan fletes carísimos en camión porque no tienen alternativa ferroviaria, y de rutas nacionales que se siguen rompiendo y congestionando porque toda la carga que debería ir sobre rieles termina sobre el asfalto. Cada camión de más que circula por la Ruta 34 o la Ruta 9 es, en los hechos, la consecuencia directa de un tren que no funciona como debería.

Hay algo de hartazgo justificado en este pedido. El interior argentino lleva décadas escuchando promesas de reactivación ferroviaria que después se diluyen en letra chica, en "opciones de inversión" que ningún concesionario ejecuta porque no están obligados a hacerlo. La Mesa Empresaria salteña no está pidiendo un privilegio: está pidiendo que el Estado nacional, al diseñar la licitación, no repita el mismo error de siempre y deje en manos del mercado una decisión que debería ser de política federal. Si el C14 y el C15 quedan como opcionales, la experiencia indica que es altamente probable que nunca se concreten, y que Salta siga pagando los sobrecostos de transporte que ya arrastra hace años.

Lo que está en juego, en definitiva, es el modelo de país que se imagina desde Buenos Aires para regiones como el norte salteño. Un Belgrano Cargas funcionando con todos sus ramales no es solo un beneficio para grandes empresas mineras o agroindustriales: es menor costo logístico que, tarde o temprano, repercute en el precio de los alimentos y los insumos que llegan a cualquier mesa del interior, es menos tránsito pesado en rutas que ya cobran vidas por su mal estado, y es una señal concreta de que la Nación no mira al norte solo cuando necesita sus recursos. El reclamo empresarial, en ese sentido, trasciende lo sectorial: es una advertencia sobre qué tipo de desarrollo federal está dispuesto a sostener o a seguir postergando el próximo pliego de licitación.

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