USD Blue compra $1.555,00USD Blue venta $1.575,00USD Oficial $1.560,00USD Tarjeta $2.028,00Riesgo país 765FM 101.5 Sol del NorteSuscribirme

El EMAE confirma el estancamiento: once de 16 sectores cayeron en agosto y la industria sufre su peor año

Trabajadores Aceiteros 1024x561

El índice que mide la actividad económica retrocedió 1,74% interanual. Mientras minería, petróleo y agro sostienen números positivos, comercio, industria y construcción los sectores que más empleo generan en el interior quedan cada vez más rezagados.

El dato oficial no deja lugar a interpretaciones optimistas: el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 1,74% en agosto respecto al mismo mes del año pasado. No es un bache aislado ni una corrección estadística menor: once de los dieciséis sectores relevados mostraron retrocesos, y la industria manufacturera acumula el peor desempeño del año. Para cualquier familia que vive del trabajo formal o informal vinculado a esos rubros, el número confirma lo que ya se siente en el bolsillo desde hace meses: la economía no repunta, y la promesa de reactivación sigue sin materializarse en la vida cotidiana.

La caída golpea con particular dureza a tres actividades que son columna vertebral del empleo en buena parte del país y también del norte salteño: la industria, el comercio y la construcción. Son sectores intensivos en mano de obra, los que sostienen changas, empleos registrados y pequeños comercios de barrio. Cuando la industria retrocede, no es solo una cifra en un informe: son turnos que se reducen, suspensiones que se extienden y trabajadores que ven postergada la posibilidad de un aumento o directamente enfrentan el riesgo de perder su puesto. El comercio, por su parte, refleja algo que cualquier vecino de Tartagal o de cualquier localidad del interior puede corroborar simplemente mirando las vidrieras: menos ventas, menos movimiento, menos plata circulando en la economía local.

En contraste, los sectores que muestran crecimiento minería, petróleo y agro son actividades extractivas y primarias, con alta rentabilidad pero con una capacidad mucho menor de generar empleo masivo y derramar bienestar en las economías regionales. Esta asimetría no es un detalle técnico: expone un modelo de crecimiento desequilibrado, donde unos pocos sectores capturan ganancias mientras la base productiva que sostiene al grueso de los trabajadores sigue en caída. Para el norte salteño, donde el petróleo tiene peso específico pero conviven con él el comercio minorista, la construcción y pequeñas industrias locales, el contraste es elocuente: la recuperación que muestran ciertos indicadores macro no necesariamente llega a la mesa de la mayoría.

Pensar esta noticia desde el interior obliga a correr el eje de las estadísticas porteñas y preguntarse qué significa en términos concretos para una familia de Tartagal, Salvador Mazza o cualquier pueblo del norte argentino. Significa que el almacenero que espera que entre más gente a comprar sigue esperando. Significa que el obrero de la construcción que buscaba una changa para terminar el mes la encuentra cada vez más escasa. Significa que las pymes industriales, que ya vienen golpeadas por la apertura importadora y la caída del consumo, no encuentran el oxígeno que necesitan para sostener sus plantillas. La economía argentina puede mostrar sectores en verde en los informes oficiales, pero mientras ese crecimiento no se traduzca en más trabajo genuino y más consumo en las economías regionales, la sensación de estancamiento y el malestar social que la acompaña seguirá siendo la norma en el interior del país.

Publicidad
Logo Final 3873
Publicidad
Logo Final 3873