Crisis científica: la comunidad reclama en las calles por el colapso del financiamiento

marcha al obelisco ciencia

Investigadores y profesionales del sector denuncian pérdida masiva de empleos y advierten sobre el cientificidio que sufre el país bajo el gobierno actual.

La comunidad científica volvió a manifestarse en demanda de soluciones urgentes. Durante la concentración realizada en el Obelisco, investigadores y profesionales del sector utilizaron un término contundente para describir la situación: cientificidio. Con esta palabra buscan visibilizar lo que consideran una pérdida constante y sistemática de capacidades científicas y tecnológicas en Argentina, un proceso que se intensificó en los últimos años.

Los números que exponen los manifestantes resultan alarmantes: en casi tres años de gestión actual se han perdido en promedio ocho puestos de trabajo diarios en el sector de ciencia y tecnología. Esta cifra representa no solo desempleo, sino la dispersión de conocimiento acumulado y años de formación profesional. Muchos de estos científicos y tecnólogos optan por emigrar hacia el exterior en busca de mejores condiciones laborales y presupuestarias.

Para nuestra provincia, por ejemplo, organismos como el INTA tienen una relación directa con productores y economías regionales. La investigación también tiene impacto en cuestiones que atraviesan al norte argentino: producción agropecuaria, agua, ambiente, bosques, energía, minería, alimentos y adaptación al cambio climático.

marcha de la ciencia

Por eso, reducir el financiamiento científico no significa únicamente afectar a un investigador que trabaja en un laboratorio.

Puede significar también menos herramientas para un productor, menos innovación para una industria, menos conocimiento sobre nuestros recursos naturales y menos capacidad del Estado para tomar decisiones basadas en evidencia.

La ciencia no siempre produce resultados visibles de inmediato. Una investigación puede tardar años en convertirse en una tecnología, una mejora productiva, un tratamiento, una herramienta para el campo o una política pública.

Por eso, el ajuste científico también debe analizarse como una discusión sobre el futuro del país.

La pregunta no debería ser solamente cuánto dinero se destina a Ciencia y Técnica. ¿qué país queremos construir si dejamos de invertir en las personas que producen el conocimiento necesario para desarrollarlo?

Los reclamos de la comunidad científica trascienden lo sectorial: advierten que atacar la ciencia es atacar las posibilidades reales de que Argentina alcance desarrollo genuino y soberanía tecnológica.

Sin investigación ni innovación, la Argentina pierde capacidad de decidir su propio futuro y queda más vulnerable a dependencias externas. Este debate continúa siendo urgente en la agenda pública nacional.

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