La federación Conadu Histórica resolvió un cese de actividades nacional que se extenderá hasta el 3 de noviembre. El reclamo apunta al financiamiento universitario.
El Congreso Extraordinario de Conadu Histórica, reunido el pasado 22 de octubre, resolvió por unanimidad declarar un paro universitario nacional de una semana completa. La medida de fuerza comenzará el miércoles 28 de octubre y se extenderá hasta el martes 3 de noviembre inclusive, abarcando así siete días consecutivos sin actividad en las casas de altos estudios adheridas a la federación docente. La decisión fue comunicada el viernes y marca una nueva escalada en el conflicto que atraviesa al sistema universitario argentino.
Los docentes universitarios exigen el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario, una normativa que debería garantizar recursos genuinos para sostener el funcionamiento de las universidades públicas, los salarios docentes y las condiciones de infraestructura necesarias para dictar clases. La unanimidad en la votación revela un malestar que atraviesa a distintos sectores del claustro docente, cansados de denuncias reiteradas sobre el incumplimiento de compromisos presupuestarios asumidos por el Estado nacional.
Los conflictos universitarios recurrentes terminan golpeando con mayor dureza a quienes menos margen tienen para sostener demoras: estudiantes de localidades alejadas de los grandes centros urbanos, que no cuentan con la posibilidad de esperar sin que eso signifique perder el año académico o resignar objetivos de carrera. Mientras el debate por el financiamiento universitario se dirime en despachos de Buenos Aires, son los pibes y las familias del interior quienes cargan con las consecuencias concretas de una discusión que, de fondo, interpela el compromiso real del Estado con la educación pública como herramienta de movilidad social para todo el país, no solo para las grandes ciudades.