A un mes de la visita papal, la Iglesia marca distancia del Gobierno en tierras y discapacidad
Mientras se cuenta regresivamente para la llegada del Papa León XIV, sectores del catolicismo argentino elevan el tono de sus críticas hacia la Casa Rosada. La Ley de Tierras y el ajuste en discapacidad se convirtieron en los principales puntos de fricción.
El calendario marca que falta apenas un mes para que el Papa León XIV pise suelo argentino, pero la relación entre la Iglesia y el Gobierno nacional está lejos de la armonía que debería acompañar un acontecimiento de esta magnitud. En las últimas semanas, distintas voces del catolicismo salieron a cuestionar públicamente decisiones centrales de la gestión libertaria, poniendo sobre la mesa dos temas que golpean de lleno a los sectores más vulnerables: el acceso a la tierra y los recursos destinados a las personas con discapacidad.
La Ley de Tierras no es un debate abstracto para quienes habitan el norte salteño. En Tartagal y en toda la región, comunidades originarias y familias campesinas conviven desde hace décadas con la incertidumbre de no tener asegurada la posesión de los lotes donde viven y trabajan. Cuando figuras eclesiásticas cuestionan políticas que podrían flexibilizar o desproteger ese marco legal, no están discutiendo un tecnicismo jurídico: están poniendo en palabras la angustia de miles de personas que temen perder lo poco que tienen. Para una familia wichí o guaraní del Chaco salteño, la tierra no es una inversión, es la posibilidad concreta de seguir existiendo en el lugar donde nacieron sus hijos.
El otro frente abierto, el recorte presupuestario en discapacidad, tiene un correlato igual de doloroso en el interior del país. Los centros de día, los transportes especiales y las pensiones no contributivas que sostienen a personas con discapacidad en ciudades como Tartagal dependen en gran medida de partidas nacionales que, según denuncian organizaciones y ahora también sectores de la Iglesia, se vienen licuando. No se trata de un debate ideológico sobre el tamaño del Estado: se trata de familias que todos los días deben resolver cómo trasladar a un hijo a terapia, cómo pagar un medicamento o cómo sostener una rutina de cuidados cuando los recursos no alcanzan y las respuestas oficiales escasean.
Que estas tensiones emerjan justo cuando se prepara la llegada del Papa no es un detalle menor. La visita de León XIV suele leerse en clave de unidad nacional, pero el trasfondo de reclamos sociales desde dentro de la propia Iglesia deja en evidencia que las políticas libertarias siguen generando fracturas profundas, especialmente en las provincias del interior, donde el Estado nacional llega con menos fuerza y donde instituciones como la Iglesia terminan ocupando, muchas veces, el lugar que las políticas públicas no cubren. El desafío, para el Gobierno y para la sociedad toda, será escuchar estas voces no como una interna religiosa, sino como un termómetro de lo que están viviendo miles de argentinos lejos de los centros de poder.

