La brecha salarial crece: una familia necesitó $1,56 millones para no ser pobre en julio

canasta basica

Los datos del INDEC evidencian que el costo de vida continúa superando los ingresos de trabajadores tartagalenses. La canasta básica alimentaria alcanzó los $708 mil, mientras que la canasta de pobreza trepó a $1,56 millones.

Según el último informe del INDEC, durante julio una familia tipo necesitó $1.560.000 para no caer bajo la línea de pobreza en Argentina. El dato revela una realidad que golpea especialmente a las familias de Tartagal y la región: ese monto sigue siendo inalcanzable para gran parte de los trabajadores salteños, cuyos ingresos quedan rezagados frente a esta cifra. Con un incremento de 2,2% solo en el mes pasado y una acumulación de 19,6% en los primeros siete meses del año, la canasta de pobreza continúa alejándose de los bolsillos de quienes más la necesitan.

Más alarmante aún es la situación reflejada en la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que alcanzó los $708.016. Este indicador, que marca la línea de indigencia, registró un aumento de 2,6% en julio y acumuló 20,1% en el año. Estos números significan que una familia tartagalenses necesita casi tres cuartas partes de ese millón y medio solo para comer, dejando prácticamente nada para vivienda, servicios, transporte o salud. El incremento interanual de 37,4% en la canasta alimentaria muestra la velocidad con la que se deprecia el poder adquisitivo local.

canasta del indec

Estos datos son particularmente preocupantes. Tartagal y la zona de influencia enfrentan desafíos económicos estructurales que las estadísticas nacionales no siempre visibilizan. Mientras la inflación general desacelera en términos porcentuales, las canastas de consumo básico siguen creciendo a ritmos que superan lo que ganan trabajadores de comercios, pequeños negocios, empleados públicos y trabajadores informales de la región.

La brecha entre lo que una familia necesita para sobrevivir y lo que efectivamente gana es el verdadero termómetro de la crisis. En Tartagal, donde muchos ingresos rondan los $800 mil a $1,2 millones mensuales, quedarse por debajo de la línea de pobreza oficial no es una excepción sino una realidad para un sector importante de la población. Los números del INDEC confirman lo que vecinos y comerciantes ya saben: la desaceleración inflacionaria que se celebra en los grandes centros urbanos llega tarde y de manera insuficiente a quienes más la necesitan en el Interior.

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