El gobernador se reunió con el jefe de Gabinete nacional, Diego Santilli, y confirmó avances para dos ramales ferroviarios que hace años esperan obras. Uno quedará como obligación en una licitación y el otro tendrá financiamiento internacional.
El gobernador Gustavo Sáenz salió de su encuentro con Diego Santilli con una definición concreta: las obras del ramal C14 serán incorporadas como condición obligatoria dentro de una licitación nacional, mientras que el C15 contará con financiamiento de organismos internacionales. Se trata de dos tramos ferroviarios que atraviesan el norte salteño y que, según el propio mandatario, resultan estratégicos tanto para la producción regional como para el desarrollo del Corredor Bioceánico, la vía que busca conectar los puertos del Pacífico con los del Atlántico a través del norte argentino.
La diferencia entre ambos ramales no es menor. Que el C14 quede establecido como obra obligatoria dentro de un proceso licitatorio es, en los hechos, una garantía institucional de que no quedará archivado en el próximo cambio de gestión o de prioridades presupuestarias, algo que en la historia ferroviaria argentina no es un detalle menor. El C15, en cambio, dependerá de fondos internacionales, lo que abre un interrogante lógico: ¿en qué plazos se concretará ese financiamiento y qué condiciones traerá aparejadas? Son preguntas que, por ahora, no tienen respuesta en lo informado y que ameritan seguimiento periodístico una vez que avance la letra chica de los acuerdos.
Para entender el peso real de este anuncio hay que pensar en quiénes dependen de esos rieles todos los días. En el norte de Salta, los ramales ferroviarios no son una abstracción de política de infraestructura: son la diferencia entre que un productor pueda sacar su cosecha a un costo razonable o que deba pagar fletes camioneros muchísimo más caros, que terminan trasladándose al precio final o directamente achicando el margen de rentabilidad de pequeños y medianos productores. También son la posibilidad de que Tartagal y toda la región dejen de ser solo un punto de paso en el mapa y se conviertan en un nodo logístico real dentro del Corredor Bioceánico, con el impacto que eso tendría en generación de empleo genuino, algo que esta zona necesita de manera urgente.
Sin embargo, la experiencia del interior argentino con los anuncios ferroviarios invita a una lectura cauta y, a la vez, exigente. Durante décadas, el norte salteño escuchó promesas de reactivación de ramales que nunca se tradujeron en vías funcionando, trenes circulando o costos logísticos más bajos para quienes viven del campo y de la producción regional. Que el gobernador haya conseguido este compromiso con Nación es un paso válido y debe reconocerse como tal, pero la verdadera noticia para las familias productoras, los trabajadores rurales y las economías regionales del norte llegará el día en que las máquinas estén trabajando sobre las vías y no solo en los papeles de una licitación o en la gestión de un crédito internacional. Hasta entonces, la responsabilidad de este medio y de la comunidad será seguir de cerca cada etapa, para que el anuncio no quede, una vez más, en una foto de reunión.