En un escenario político marcado por la incertidumbre y la falta de liderazgos claros, el peronismo no kirchnerista se cita hoy en las instalaciones de Parque Norte, en la Ciudad de Buenos Aires, con un objetivo ambicioso: sentar las bases de un proyecto de cara al 2027. Con la presencia de más de mil dirigentes de todo el país, el encuentro busca despegarse de las figuras tradicionales y construir lo que han denominado el «peronismo del orden». Sin embargo, desde nuestra mirada en el norte salteño, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cuánto de este armado federal llegará realmente a las fronteras de Tartagal o será, una vez más, una discusión centralista con maquillaje de provincias?
Este cónclave, que reúne a figuras de distintos puntos geográficos como Entre Ríos y Santa Cruz, intenta seducir al «círculo rojo» y romper con ciertos tabúes económicos que han caracterizado al movimiento en los últimos años. La propuesta de un peronismo que garantice gobernabilidad y previsibilidad económica es música para los oídos de sectores empresariales, pero en departamentos como General San Martín, donde la crisis golpea con fuerza y las obras federales están paralizadas, la retórica del «orden» necesita transformarse en políticas concretas que dejen de ver al norte como una periferia olvidada.
A pesar de que el encuentro se vende como un espacio sin «presidenciables» definidos, la intención es clara: oxigenar la marca PJ y ofrecer una alternativa que no dependa exclusivamente del Instituto Patria. Para Salta, y especialmente para nosotros en la frontera, es vital observar qué lugar ocuparán nuestras demandas en esta mesa de discusión. Mientras los dirigentes debaten en Buenos Aires sobre el rearmado nacional, los intendentes del interior salteño siguen lidiando con presupuestos recortados y una coparticipación que parece nunca alcanzar para cubrir las necesidades básicas de una región históricamente postergada.
Finalmente, este acto en Parque Norte representa un primer paso en una carrera de largo aliento hacia 2027. El desafío para este «peronismo federal» será demostrar que el nombre no es solo un eslogan de campaña. Para que los vecinos de Tartagal vuelvan a creer en un proyecto nacional de este signo, la agenda debe incluir federalismo real, conectividad, reactivación del empleo regional y una verdadera descentralización de los recursos. Sin un compromiso firme con las provincias del Norte Grande, cualquier armado político seguirá siendo un debate de cafetín porteño lejos de la realidad que respiramos cada día en nuestras calles.
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