Monotributo en riesgo: qué pasaría con los pequeños comerciantes de Tartagal si se aplica la reforma tributaria
El FMI y el Consejo de Mayo sugieren modificaciones que inquietan a pequeños contribuyentes salteños. Desde la región del norte advierten sobre las consecuencias para el comercio local.
Las señales que llegan desde Buenos Aires generan preocupación en los comerciantes y prestadores de servicios de Tartagal y la región. Tanto organismos internacionales como espacios de diálogo político nacional cuestionan la viabilidad del Monotributo en su forma actual, sugiriendo su eliminación gradual o una reducción significativa. Para quienes dependen de este régimen simplificado en el norte salteño, donde la mayoría de los negocios son pequeños y medianos, la incertidumbre es palpable.
El dilema es complejo si se equipara el Monotributo al régimen general de IVA o se reducen sus beneficios, muchos comerciantes locales podrían ver aumentada su carga tributaria de manera considerable. Simultáneamente, existe el fantasma del responsable no inscripto en IVA, figura que desapareció hace años pero que algunos sectores mencionan como posible salida. Sin embargo, estas discusiones parecen alejadas de la realidad de quienes viven del pequeño comercio en ciudades como la nuestra, donde los márgenes ya son acotados.
La pregunta que flota en las charlas entre comerciantes locales es inevitable: ¿qué rol jugarán las provincias en estas decisiones? Salta, como otras jurisdicciones del interior, tiene sus propios ingresos tributarios en juego. Una reforma que centralice aún más la presión impositiva sobre pequeños contribuyentes podría debilitar aún más la economía regional, ya golpeada por la inflación y la competencia del comercio electrónico. Es momento de que estas conversaciones incluyan la voz del territorio.
Mientras tanto, se espera que cualquier cambio tributario considere el impacto diferencial según geografía y tamaño de mercado. No es lo mismo ser monotributista en una gran ciudad que en el norte salteño, donde la informalidad acecha y la formalización debe ser incentivada, no penalizada.




