Mercado Crédito: la trampa financiera
Un sistema de préstamos leoninos que afecta especialmente a empleadas domésticas y vendedoras ambulantes del conurbano. Las historias de quienes cayeron en la red de usura digital.
Muchas familias luchan contra la inflación sin acceso a créditos formales, en Buenos Aires se denuncia un sistema financiero predatorio montado por Marcos Galperín a través de Mercado Libre, Mercado Pago y Mercado Crédito. El esquema de préstamos de esta plataforma replica el mismo patrón de saqueo que caracteriza las políticas económicas del gobierno nacional, pero en la esfera privada: ofrece dinero fácil a quienes menos pueden pagarlo.
Las víctimas principales son mujeres en situación de vulnerabilidad que trabajan en la informalidad: empleadas domésticas, vendedoras ambulantes, madres solteras. Es el caso de Noelia, que limpia casas en el conurbano, alquila vivienda y sustenta sola a cinco hijos, uno con discapacidad. Cuando se encontró sin fondos para cargar la Sube un gasto fijo que consume buena parte de su presupuesto, aceptó un préstamo de cuarenta mil pesos de Mercado Crédito. Lo que parecía una solución se convirtió en una pesadilla de deudas crecientes. Su experiencia es compartida por cientos de trabajadoras informales que quedan atrapadas en ciclos de endeudamiento imposibles de romper.
Al principio podía pagar, pero con cada atraso los punitorios me iban hundiendo más y más. En un momento, como no tenía forma de pagar, me desinstalé la aplicación. Se trata de una reacción habitual entre los deudores, un mecanismo fruto de la desesperación.
Unos meses después de solicitado el préstamo, y a pesar de los sucesivos pagos, Noelia debía tres veces el capital inicial. Comenzaron a llamarla, de manera cada vez más insistente, desde números privados, en distintos horarios.
Luego, hicieron lo mismo con sus contactos más cercanos. El temor de Noelia es que llamen a alguna de las casas que la emplean por horas. Su angustia se evidencia en el tono de su voz y la expresión de su rostro. Ahora también la amenazan con judicializar el reclamo, si no logra pagar o al menos que alguien pague por ella.
Cuando los bancos tradicionales nos cierran las puertas, aparecen ofertas amigables que terminan siendo trampas. La diferencia es que Mercado Crédito opera con la sofisticación tecnológica de una megacorporación, lo que amplifica el daño. Vemos cómo este modelo de explotación financiera reproduce las desigualdades que afectan a trabajadores y trabajadoras de todo el país, especialmente a quienes no tienen otra opción que recurrir a la informalidad para sobrevivir.




