Las economías regionales siguen en crisis: el semáforo de Coninagro marca rojo en la mayoría de los rubros
Ocho actividades están en zona crítica y solo cuatro muestran signos positivos. La desregulación afecta especialmente a la yerba mate, mientras que lácteos y otros rubros locales sufren caídas significativas.
El Semáforo de Economías Regionales de Coninagro volvió a encender las alarmas en el interior del país. El relevamiento periódico que realiza la entidad patronal registró que ocho actividades están en zona roja y siete en amarilla, configurando un panorama desolador donde apenas cuatro rubros mostraron signos positivos. Sin variaciones respecto a abril, los números confirman que la crisis de las economías regionales no solo persiste, sino que se mantiene estancada en niveles críticos que comprometen la viabilidad de miles de productores en todo el país.
Estos números tienen un impacto directo. La yerba mate, uno de nuestros rubros productivos históricos, registra los peores pronósticos, especialmente afectada por la desregulación implementada por la administración nacional. A esto se suma el deterioro en otros sectores clave del interior: arroz, hortalizas, maní, mandioca y la producción láctea. Estos no son solo números en un informe; representan empleos, familias rurales y economías locales que dependen de la viabilidad de estos sectores para subsistir.
La situación en el sector lácteo es particularmente preocupante. El Observatorio de la Cadena Láctea estima que en el primer cuatrimestre de este año la caída del consumo de leche fluida fue del 2,1%, mientras que la leche en polvo sufrió una merma del 23% en la comparación interanual. Estas cifras reflejan tanto la pérdida de poder adquisitivo de las familias como la dificultad de los productores para mantener sus operaciones en un contexto de incertidumbre económica.
Desde el interior reclaman políticas que reconozcan la diversidad productiva del país y protejan a quienes generan riqueza en las provincias. Mientras el semáforo siga marcando rojo, las economías regionales seguirán pidiéndose auxilio a sí mismas, sin respuestas claras desde el gobierno nacional.




