
El plan de motosierra de Luis Caputo ha escalado a un nivel que pone en jaque la gobernabilidad en el interior del país, afectando directamente las gestiones que llegan hasta el norte provincial. El Gobierno Nacional decidió podar un impactante 70% del fondo destinado a los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), lo que representa un achique de aproximadamente 320.000 millones de pesos. Esta medida no solo asfixia las cajas provinciales, sino que dinamitó los puentes que Diego Santilli intentaba tender con los mandatarios provinciales para garantizar gobernabilidad. En Tartagal, donde la dependencia de los recursos federales es vital para sostener la infraestructura básica y la asistencia social, el silencio de la Casa Rosada se siente como un frío castigo presupuestario que ignora las distancias.
La situación es crítica y los números que llegan desde Buenos Aires no mienten. Mientras en las oficinas porteñas se celebra el equilibrio fiscal, en el Norte Grande la realidad es de abandono: provincias vecinas como Tucumán aún no han recibido un solo peso de estos recursos en lo que va del ciclo, y se estima que a nivel nacional solo quedarían fondos para cubrir cuatro meses de asistencia mínima. Para nosotros en Salta, este recorte significa menos margen de maniobra para el Gobernador Gustavo Sáenz y, por decantación, una parálisis en las obras que tanto reclama nuestro Departamento San Martín. La asistencia que antes servía para paliar emergencias hídricas o sanitarias en nuestra zona, hoy es una quimera administrativa atrapada en el ajuste de Caputo.
El rol de Diego Santilli como mediador entre el sector dialoguista y los gobernadores ha quedado totalmente desdibujado por la intransigencia de la cartera económica. Las promesas de obras y partidas especiales que el diputado intentaba negociar para aceitar el apoyo a las leyes de Javier Milei se estrellaron contra la realidad de una caja cerrada bajo siete llaves. Los gobernadores ya no aceptan promesas de rosca política si no hay fondos reales que respalden los acuerdos. Para el vecino de Tartagal, que ve cómo el costo de vida sube mientras los recursos para servicios esenciales se recortan desde la Capital Federal, la interna política entre Santilli y el Ejecutivo nacional parece una discusión de otra galaxia que siempre termina perjudicando al que está más lejos del puerto.
Finalmente, el panorama para los próximos meses es de máxima tensión y escasas soluciones para el interior profundo. Con una Casa Rosada que prefiere el ajuste fiscal extremo por sobre el cumplimiento de los acuerdos federales, el norte argentino queda nuevamente en el último escalón de las prioridades nacionales. Desde 3873 Noticias seguiremos de cerca cómo impacta este desfinanciamiento en nuestro municipio, entendiendo que cada peso que se queda en Buenos Aires para cerrar las cuentas es un recurso menos para la salud, la seguridad y el desarrollo de las familias tartagalenses que hoy, más que nunca, sufren el peso de un centralismo que parece no tener fin.
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