La crisis del gas licuado: casi 4 millones de argentinos quedaron sin subsidio en plena época de frío

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La disolución del programa Hogar deja desprotegidos a millones de usuarios. En el Interior, donde el consumo de garrafas es fundamental, la medida genera preocupación por el acceso energético.

Tres millones seiscientos cincuenta mil personas perdieron acceso al subsidio para la compra de garrafas tras la disolución del programa Hogar en diciembre de 2025. Esta cifra, que representa a casi el 8% de la población nacional, refleja el alcance de una política que beneficiaba especialmente a sectores vulnerables en regiones donde el gas natural no llega y las garrafas son la principal fuente de energía para cocinar y calefaccionar.

Para territorios como Salta, donde vastos sectores rurales y urbanos dependen de las garrafas para satisfacer necesidades básicas, esta medida representa un retroceso significativo. En el Interior del país, donde la infraestructura de gas por red es limitada, el subsidio no era un lujo sino una herramienta de contención social frente a precios que se disparan periódicamente. La decisión de eliminar el programa sin anunciar alternativas concretas deja a familias tartagaleñas en una situación de vulnerabilidad evidente.

La desaparición del subsidio coincide con la época invernal, cuando la demanda de calefacción alcanza su pico máximo. Esta sincronización pone en evidencia la falta de consideración por el contexto climático y las realidades regionales. En la provincia como Salta, donde las temperaturas descienden significativamente, el acceso a energía para calefacción es una cuestión de supervivencia, no de confort. Millones de argentinos, especialmente en el Interior, enfrentan ahora dilemas entre calentar sus viviendas o alimentarse.

La medida plantea interrogantes sobre el modelo de política pública que se está implementando. ¿Hacia dónde se direccionan los recursos liberados? ¿Cuál es el plan para las poblaciones que quedan desprotegidas? Desde el Interior no solo reclamamos que se explique la decisión, sino que se diseñen políticas acordes a nuestras realidades geográficas y económicas, donde el subsidio no es un capricho sino una necesidad estructural. 

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